Part 2 – Consejos para ser un buen estudiante

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9. Ayudas para resolver problemas
Aunque es difícil dar una regla común, en matemáticas, física y química muchas pruebas incluyen problemas: a partir de unos datos tiene que hallar otros, mediante una fórmula o varias.

En primer lugar elija la fórmula adecuada, luego sustituya las variables por los valores que le den (¡Las unidades!) y le quedarán una o varias incógnitas para despejar. Hágalo con sumo cuidado: es muy probable que pidan los resultados exactos, y no bastará con que la solución esté bien planteada.

10. Y lo más importante

Hay un punto del libro Camino, donde se afirma que “Una hora de estudio es una hora de oración”: este libro tiene muchos puntos, un capítulo entero, dedicado al aspecto sobrenatural del estudio. Le vendría muy bien considerarlo detenidamente. Ofrezca a Dios su trabajo.

Cómo ser eficiente con el estudio en casa

¿Cuántas veces has dejado tu tarea para el fin de semana?; ¿Te ha pasado que llegas al domingo por la tarde y aún tienes todos los deberes escolares pendientes? Si a estas preguntas has respondido positivamente, seguramente te ha faltado una correcta planificación de tus horas de estudio. A menudo no basta solamente con la voluntad de estudiar: hay que crear hábito.

La autodisciplina es quizá uno de los logros más significativos en la formación académica y sin duda se compensa al obtener un rendimiento óptimo en el colegio o la universidad. Muchos alumnos muy capaces terminan con bajo rendimiento escolar ante su desorganización, mientras que otros menos dotados han obtenido éxito porque tienen disciplina y planifican su estudio.

Para organizar un horario de estudios, es preciso adaptarlo a las circunstancias personales pues de nada sirve un plan estricto, si es imposible de cumplir. No obstante, la frecuencia recomendada es la siguiente:

4 a 6 años 15-30 minutos/día 3 ó 4 días/semana
7 a 12 años 1-2 horas/día 5 días/semana
13 a 18 años 2-3 horas/día 5 ó 6 días/semana
Reglas básicas

Sin importar la edad y circunstancias personales, existen reglas básicas para el estudio en casa:

El horario de estudio debe ser a la misma hora para que se convierta en hábito.
Planifica bien cómo harás los trabajos; no improvises.
Es preferible comenzar con objetivos pequeños que aspirar muy alto y no poder cumplirlos.
La constancia es una condición fundamental para adquirir un correcto hábito de estudio.
Planifica también los descansos. Son parte importante de una sesión de estudios. Por cada 45 minutos de trabajo, tómate 5/10 minutos de receso.
Ordena las materias en función de su dificultad. No comiences con la más difícil, tampoco con la más fácil. Las asignaturas neutras sirven de calentamiento.
Deja para el final aquello que te resulte más grato. Quedarás con buen sabor de boca.
Confecciona un horario donde dejes muy claro qué tiempo vas a dedicar a cada cosa. Compártelo con tus hermanos y tus padres. Ellos te ayudarán a respetarlo.

Cómo prepararse para un examen

Ten claro el tipo de examen: ¿Será oral, escrito, práctico, teórico o escogencia múltiple?
Repasa los exámenes anteriores. Ello te dirá una idea del estilo de preguntas de cada profesor.
Presta atención a las clases previas al examen, pues se suelen hacer repasos y ejercicios que tienen que ver con lo que se preguntará.
Lo que el profesor marca como ‘importante’ es casi siempre tema de examen.
Imagina ser tu propio profesor, respondiendo lo que creas que él te preguntará.
Trata de llegar con una actitud serena a la prueba. De los nervios no sacas nada y por el contrario te puedes desconcentrar.
Intenta responder todas las preguntas. Así estés inseguro en algunas respuestas, recuerda que los conocimientos están ligados entre sí, y puede ser que aquello que no sabes tiene relación con un tema que conoces bien. Siempre acude a tu sentido común y a tu lógica.
Regla de oro: antes de contestar, asegúrate de haber comprendido bien la pregunta.
Si te bloqueas con algún punto en concreto, pasa a otro tema. No pierdas demasiado tiempo para responder lo que ya sabes.
Expresa tus ideas con claridad y coherencia.
Si el examen es oral, es importante llegar bien preparado, pues la improvisación es un enemigo mortal en esta clase de exámenes. El dominio de sí mismo y la serenidad, son claves. Por esto, al estudiar para este tipo de pruebas, puede ayudar pararse ante un espejo y ensayar la postura, el timbre de voz y la actitud que estás reflejando ante el profesor.

Examenes orales

Cuida tu presentación personal: que sea correcta para los examinadores y cómoda para ti.
Los primeros minutos son fundamentales. Empieza desarrollando la idea que mejor sabes.
Buena parte de tu éxito depende del estilo que utilices. Por eso frases cortas y precisas te ayudarán.
No mires al suelo. Procura hablar para todos y no sólo para uno de los profesores.
Demostrar equilibrio en la duración de tus respuestas. Ni muy cortas ni muy largas.
Utiliza el lenguaje apropiado para esta ocasión. Recuerda que no estás conversando con amigos.
No obligues al profesor a hacer un esfuerzo para escucharte. Habla claro, con intensidad y modulando perfectamente.
Aprende a matizar: sabes que hay ideas principales e ideas secundarias.
Organízate mentalmente para ajustar el tiempo de exposición. Utiliza todo el tiempo del que dispones.
Deja para el final tu respuesta “estrella”.

Cuando se trate de un examen escrito, recuerda:

Las respuestas largas han de ser siempre claras y referidas a la pregunta.
Cuida la caligrafía, el vocabulario y la ortografía.
Lee varias veces la pregunta hasta comprenderla del todo.
Cuando finalices de contestar, utiliza unos minutos para repasar las respuestas.

15 Consejos para conseguir el éxito en tus estudios

Necesitas cinco minutos cada día para planificarte. Cuanto más atareado estés, más necesitas organizarte. No te dejes atropellar por la improvisación de hacer lo más inmediato. Date la satisfacción de saber por dónde vas y de cumplir lo que habías previsto para cada día.
No empieces nunca por lo fácil con la excusa de ir entrando en materia poco apoco. Valdría si hubiera mucho tiempo por delante, pero generalmente no lo hay. Comienza por lo más importante; si no lo haces así, te perturbará la ansiedad de saber que aún tienes pendiente aquella tarea y el nerviosismo te hará aumentar la sensación de impotencia.
Lleva siempre encima una agenda en la que puedas anotar una idea antes de que se te olviden datos que sea necesario recordar.
Conserva pocos papeles. Tira todos los que hayas usado y no sean imprescindibles. Archiva con un método claro todo lo que decidas conservar. Hay quienes pierden más de la mitad del tiempo de estudio en buscar informaciones entre fotocopias y cuadernos.
No comiences nunca a hacer una cosa si no confías seriamente en que puedes realizarla. Cuando se produce un fracaso y no se completa una tarea, se produce una insatisfacción y uno sentimiento de culpabilidad que lleva a perder cantidad de tiempo. Es mejor pedir ayuda cuando sientes que lo necesitas.
Antes de ponerte a estudiar prepara todas las cosas que preveas necesarias. Es conveniente cortar a tiempo las posibilidades de fuga. Quien mucho se levanta, poco interés tiene.
Aprovecha en lo posible tus mejores momentos. ¿Eres de los madrugadores? ¿O prefieres las tardes? Estudia en tus momentos altos de energía. El descanso y la diversión exigen menos concentración.
Busca sitios adecuados donde poder estudiar sin que haya demasiado ruido. Si es necesario, recurre a otras posibilidades fuera de casa: bibliotecas públicas, etc. La concentración es imprescindible.
Con el estómago lleno es difícil de conseguir esta concentración: busca tiempos más oportunos.
Procura trabajar en una mesa en la que sólo tengas las cosas que necesites para el estudio; evita en lo posible el riesgo de distraerte.
Empieza a estudiar con un vistazo general de los temas. Esto ayuda a concentrar la atención y a despertar el subconsciente. Tener un marco de referencia general te ayudará a comprender mejor los pasos de un proceso.
Reserva algún tiempo del día para resolver las cosas triviales, pero necesarias. Evita la sensación de estar pendiente de terminar algo que se ha quedado a medias. Esta sensación es frustrante y quita concentración.
Cuando lo necesites, descansa, relájate, oye música. No esperes a que el cansancio se convierta en agotamiento, pero tampoco diversifiques los objetivos de tu atención haciendo varias cosas a la vez, como estudiar y oír música; las dos cosas a la vez no suelen funcionar bien.
Ponte cómodo para estudiar, postura relajada, ropa floja y cómoda, buena luz.
Pide ayuda cuando la necesites porque no consigues resolver una cuestión. Remite tus dudas al profesor, en clase, pero no dejes pasar un tiempo excesivo para aclararlas. Muchas veces basta con una consulta a tu compañero, pero cuando haga falta hay que recurrir al profesor, con quien siempre hay que mantener una relación personal que facilite estas consultas.
Leyes para organizar tu tiempo
Esta actividad tiene como objetivo facilitar criterios que deben guiar la gestión del tiempo de tu estudio. Las leyes son:

AUTONOMIA (Tú te lo guisas, tú te lo comes): Puedes pedir ayuda para organizarte., pero el que debe decidir y después cumplir eres tú.
REGULARIDAD (Coge el ritmo): Dedicar diariamente al estudio alrededor de tres horas es más eficaz darse grandes palizas de vez en cuando.
DOSIFICACIÓN (No te quemes las neuronas): Por cada hora dedicada a estudiar, debes descansar diez minutos, aunque no te sientas cansado.
EXCLUSIVIDAD (Situarte en paradero desconocido): Durante el tiempo de trabajo evita lo que te pueda distraer. Aplaza para el tiempo libre cualquier otra cosa. Que nadie te moleste; eres un profesional.
PRIORIDAD (Dales lo que se merecen): Asigna a cada área el tiempo de forma proporcional a su dificultad.
ORDENACIÓN (Ponlos en su sitio): Empieza a trabajar por las áreas que consideres de dificultad media. Sigue con las difíciles y acaba por las fáciles. Los científicos aseguran que es lo más práctico.
AGENDA (Déjalo todo escrito): Hazte con una agenda, que te acompañe a todas partes. Escribe en ella tus proyectos y todo lo que tienes que hacer. Tu agenda será tu jefa: ella te indicará siempre qué tienes que realizar. Úsala con exigencia.

Técnicas para un estudio eficiente
Hay una serie de técnicas relacionadas con el modo de seleccionar y organizar los contenidos de tus tareas que te ayudarán a ser más eficiente.

El subrayado
Cómo tomar apuntes
Los esquemas y los cuadros sinópticos.
El resumen
El subrayado
El objetivo del subrayado es destacar las ideas esenciales de un texto y por lo tanto, al leer únicamente lo subrayado se puede recordar su contenido. Está demostrado que la memoria se fija y recuerda más y mejor aquellas cosas que se resaltan.

El fundamento de esta técnica consiste en resaltar de otro color (se recomiendan colores vivos como el rojo o verde o los colores fluorescentes, aunque cansan más) las frases más relevantes, así como sustantivos, verbos, adjetivos, fechas, nombres propios, etc.

Para subrayar no se recomiendan más de dos colores y también se puede sustituir la “raya” por recuadros o corchetes para señalar párrafos enteros o frases que consideremos de capital importancia.

También acostúmbrate a escribir notas a los márgenes, en aquellos momentos en que no te queden claras algunas ideas o para completar con otros datos. Estas notas luego son muy beneficiosas ya que facilitan la comprensión y amplían conocimientos.

¿Cómo tomar apuntes?
Se dice que el saber tomar apuntes estimula a los estudiantes así como dirige y canaliza nuestro aprendizaje.

Una buena idea para facilitar la toma de apuntes es que sepamos de qué va el tema que nos van a exponer. Por eso, si es posible, sería conveniente echarle un vistazo al tema el día anterior para saber por donde irán las cosas.

Por otra parte, tu actitud ante el profesor y el tema deberá ser positiva. No tengas prejuicios y no te dejes llevar por los estados de ánimo, ni por las simpatías o antipatías. Concéntrate en lo que haces. Controla tu atención. No divagues.

Es fundamental que estés atento al profesor, mírale, busca las ideas claves de la explicación y concentra tu atención en:

Captar la lógica de lo que expone el profesor.
Comparar lo que dice con lo que ya sabes.
Busca la utilidad para ti de lo que explica. Resume lo que el profesor va diciendo.
Utiliza papel que puedas archivar. Siempre el mismo, con el mismo formato. Guarda los apuntes en carpetas por materias y por días.

Inicia los apuntes poniendo en la parte superior de la hoja la fecha y la asignatura o materia. Esto te facilitará su clasificación y orden.

Escribe con letra legible y clara. Los apuntes debes tomarlos de tal manera que sean fáciles de leer, para no tener que pasarlos a limpio. No escribas todo lo que el profesor diga. No lo copies todo. Sólo las ideas importantes. Copia las fechas, nombres, referencias, etc. Luego puedes completarlo con ayuda del libro o de algún compañero.

Deja margen a la derecha y a la izquierda para anotaciones o aclaraciones. Utiliza el subrayado y las mayúsculas para resaltar lo más importante. Sé breve. Abrevia cuanto puedas las palabras. Utiliza siglas, abreviaturas (comprensibles posteriormente) o cualquier signo que tu crees y que para ti signifique algo. Algún ejemplo puede ser:

Igual…………….. = Siglo…………… S
Más que………… + Menos que……. -
Hombre…………. H Mujer………….. M
Mayor……………. > Menor…………. <
Que……………… q Por…………….. x
Porque………….. xq
A los adverbios acabados en mente añade al adjetivo un símbolo: rápida/; fácil/; normal/.

Tu mismo puedes crear tus propias normas o símbolos. Práctica un poco y verás como los resultados mejorarán.

Los esquemas y los cuadros sinópticos
El esquema es una técnica que tenemos muy olvidada pero que da mucho resultado. No es una técnica sencilla ya que depende directamente de como se haya realizado el subrayado y la lectura.

Un esquema debe presentar las ideas centrales del texto, destacadas con claridad. Presenta de forma sencilla y lógica la estructura del texto. Debe tener una presentación limpia y clara. En el esquema se destacan los puntos principales del texto y los subapartados que consideres de interés. Se utilizan signos para destacar ideas, subrayado, las mayúsculas y minúsculas, colores y distintos tipos de letras. Escríbelo en términos concisos.

Para trabajar el esquema parte de la lectura analítica de un texto y de su posterior subrayado. Ve separando cada contenido por puntos, rayas y subrayados. Mira si lo que has escrito expresa la idea completa del texto sin dejar datos fundamentales. Puedes utilizar las mayúsculas para señalar los apartados fundamentales y las minúsculas para los elementos de importancia que hay en ellos.

El esquema es como un resumen pero más esquematizado, sencillo y claro. Con un solo golpe de visto podemos percatarnos de la información que contiene el texto estudiado.

Por lo tanto a partir de un texto determinado puedes realizar las siguientes actividades:

- Localizar las ideas centrales del texto.

- Subrayar las palabras o frases que destaquen esas ideas.

- Anotar al margen la idea central del texto y de los distintos párrafos.

Por otra parte, el cuadro sinóptico es una variante del esquema que sobre todo se utilizará cuando existan datos muy concretos como fechas, nombres, cantidades y cuando un texto habla de los mismos elementos pero en distintas contextualizaciones. Su técnica es igual a la del esquema pero rquiere de un cuadro con las entradas que sean necesarias.

Ejemplo del Esquema

Esquema del texto Los Romances:
Cronológicamente se dividen en:

1. Romances viejos:

- Autor anónimo.

- Origen=Cantares de Gesta:

* verso se divide en dos octosílabos.

* rima asonante los pares.

Siglo XIV a XVI.

- Temas:

* históricos: Cid, Infantes de Lara, D.Rodrigo.

* fronterizos: reconquista;

* carolingios: Carlomagno, Roldán.

* novelescos;

* líricos.

El resumen
Es una de las actividades más importantes y claves dentro del estudio. La puedes realizar después de tener hecho el subrayado y luego de haber estudiado el tema, lección o texto. Tienes que intentar hacerlo sin volver a mirar lo que has leído, y si lo haces, lo menos posible.

El resumen debe ser breve pero completo, con las ideas fundamentales y utilizando tu propio vocabulario y modo de estructuración de las oraciones. Redactado en forma personal. Tienes que utilizar partículas de enlace entre los distintos párrafos que produzcan la hilazón lógica entre los mismos.

Es evidente que un buen resumen depende mucho de la comprensión del texto y de las veces que lo hayas leído (son recomendables tres lecturas: una rápida, otra lenta con subrayado y otra más lenta con memorización y análisis).

Para dominar esta técnica tendrás que hacer ejercicios del tipo siguiente:

- Análisis y comentario escrito de textos.

- Resúmenes de los mismos.

- Lecturas detenidas.

- Resúmenes de textos a partir de lo subrayado.

Es conveniente que posteriormente al resumen lo leas varias veces y lo completes, si es necesario, con el texto delante. En principio, todo tipo de textos son válidos para practicar esta técnica.

 

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